Wild Wonder

Wild Wonder story

El Farolito Fresco de Lumi

Cuando el atardecer cae sobre el prado, una pequeña luciérnaga llamada Lumi siente que algo nuevo y brillante despierta dentro de ella. Acompáñala mientras aprende el lenguaje secreto de destellos de las luciérnagas.

Una pequeña luciérnaga llamada Lumi se posa sobre una brizna de hierba al atardecer, mirando sorprendida su propia cola brillante mientras el cielo se vuelve morado.

Atardecer en el prado

Cuando el sol se escondió detrás de las colinas, Lumi sintió un extraño cosquilleo cálido en lo profundo de su cola. Miró hacia abajo, y se quedó boquiabierta. Su propio farolito estaba despertando, brillando con una suave luz dorada sobre la hierba que se oscurecía. «¡Oh!», susurró. «¡Estoy brillando!»

Una luz sin calor

Lumi tocó su cola brillante con una patita cuidadosa. Se preparó para sentir calor, pero no sintió nada en absoluto. ¡Su luz era fresca, fresca como el rocío de la noche! «Un farolito sin calor», se maravilló. «Qué maravilloso y extraño». En lo profundo de su cola, unos ayudantes diminutos se mezclaban para convertir su energía en una luz pura y suave en vez de calor, aunque para Lumi todo aquello se sentía como magia.

Practicando sus destellos

Lumi alzó el vuelo en el aire fresco de la tarde y probó su farolito. Destello... destello-destello... destello. Lo intentó una y otra vez, jugando con el ritmo hasta que le pareció perfecto: corto, corto, largo, como una cancioncita que solo ella podía cantar. «Eso es», dijo feliz. «Ese es mi propio patrón».

Un saludo secreto

Lumi se elevó sobre la hierba alta y envió su patrón hacia la amplia noche de verano. Destello... destello-destello... destello. Era su propio saludo secreto, escrito con luz en vez de palabras. Se preguntó si alguien, allá afuera en la oscuridad, lo entendería.

Encontrada por su luz

Entonces, una por una, pequeñas luces le respondieron desde el prado: destello... destello-destello... destello, ¡exactamente el mismo patrón que el suyo! El corazón de Lumi brilló más fuerte que su farolito mientras otras luciérnagas se elevaban para encontrarse con ella. Juntas bailaron en suaves círculos dorados bajo las estrellas, cada una brillando con su propio saludo especial, todas hablando el mismo cálido lenguaje de la luz.